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Si nos adentramos por
el barrio antiguo de la villa podemos contemplar el antiguo trazado
medieval, con sus estrechas y empinadas calles que nos muestran su
pasado. En la zona alta se emplazan las ruinas de las murallas y del
castillo, de origen musulmán, que fue ocupado por el Cid. Cerca se
encuentra la iglesia parroquial de la Virgen de la Paciencia, de
sencilla construcción, que consta de una nave con capillas
laterales.
En su interior se
conservan muestras de azulejería de la vecina Alcora, del siglo
XVIII, y una imagen de la patrona de la villa -la Virgen de la
Paciencia- del siglo XVI. Y, en la misma plaza de la Iglesia podrá
visitar el Museo Etnológico Municipal, ubicado en el edificio del
antiguo ayuntamiento con muestras de las diversas costumbres
arraigadas en sus gentes. Con el paso del tiempo la villa se ha ido
ampliando en dirección al mar. En la misma costa se levanta la Torre
del Rey, en el siglo XIX se construye el faro, pieza muy interesante
de la ingeniería pública y que tanto impacto tuvo para el desarrollo
técnico posterior. Otras torres defensivas como las de Sant Julià o
de la Dona -llamadas colomeras- nos recuerdan su combativo pasado
contra las invasiones del mar.
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